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Foto cortesía: El Pitazo

Rafael Sylva se fue a descubrir otros universos

16/01/2018 | 02:40 pm

Por: Thais Morales

El pasado mes de agosto Nuestro Insólito Universo cumplió 48 años de transmisión ininterrumpida en la radio venezolana. Este martes 16 de enero en horas de la madrugada nos ha dejado su creador, un maestro, un miembro de la gran familia Unión Radio: Nuestro siempre querido, respetado y admirado Rafael Sylva Moreno.

Su edad era un misterio para todos. Solía decir que había hecho un pacto con el diablo y eso lo mantenía joven, despierto y curioso ante todo lo que le rodeaba, así que guardaremos su secreto. Nos deja un trabajador incansable, honesto, valiente, un venezolano enamorado de su familia y de su  país como pocos, con un gran sentido del humor, un manejo único del sarcasmo y la ironía pero, en particular, con los pies siempre bien puestos sobre la tierra.

Rafael Sylva Moreno nos abrió una ventana al Universo y en cada uno de sus micros dejó un rastro de su esencia. Recuerda su productor y apoyo técnico por largos años, Fernando Camacho, que entre tantos trabajos contaba entre sus favoritos “Mona Lisa Smile”, pintura célebre de Leonardo Da Vinci y que narra la historia de la portadora de aquella enigmática sonrisa; el Porcus Bípedus, donde hacía una descripción de la naturaleza del venezolano; y “Entrevista a Chaplin”, que alguna vez confió le describía a sí mismo.

“Parafraseando al dicho que el Universo entero puede verse reflejado en la hoja de un árbol o en un grano de arena, podría decirse que la esencia de lo insólito se encuentra no sólo en la propia existencia de ese Universo, sino en el hombre mismo que es capaz de percibirlo”, comenzaba una de estas narraciones radiales, y eso hizo nuestro respetado Rafael Sylva Moreno para cada uno de los millones de seguidores que por generaciones se labró y que esperaban con atención una nueva emisión de aquellas fantásticas historias: mostrarles ese universo que lo maravillaba y abrir una ventana al mundo de lo desconocido. Esto le valió un premio Ginness como el programa con más apariciones en la radio con cerca de 7 mil programas grabados.

Para él la vida valía la pena vivirla y siempre lo hizo de manera honesta. Una de sus pasiones era la pintura. Esto lo hizo ganador de un premio internacional. Amante de la buena lectura, escribió también varios libros donde recogió las insólitas historias que llevaba a la radio. Siempre presto a una buena conversación, Rafael Sylva Moreno, fue un hombre enigmático, admirador de la belleza femenina y en especial, un hombre diáfano. Vivió siempre como quiso.

Contó en una ocasión que pensaba que Nuestro Insólito Universo estaría al aire sólo tres o cuatro meses, pero el espacio tuvo un éxito arrollador. Al año y medio de haber arrancado, comenzó a recibir cada dos meses unos misteriosos paquetes que contenían recortes de revistas italianas y francesas con anécdotas para contar, todos perfectamente traducidos. Aquello le llamó tanto la atención que quiso agradecerle a la persona pero resultó que nunca supo quién era el remitente.

Comenzó a hacer pesquisas para dar con ella, pues estaba seguro de que una persona que guardaba tantos detalles sólo podía ser mujer. Dos meses más tarde, le llegó una nota que decía: “Por favor, Sr. Silva, no busque más, ¿No cree que sería más hermoso que esta historia continuara así, con la magia de no vernos?”.

Son muchas las anécdotas que nos vienen hoy al recordar a Rafael Sylva Moreno. Hacer mención sólo de algunas no le haría justicia. Nos quedamos con la curiosidad que deja en cada uno de nosotros por lo desconocido y por el rigor con el que se manejó siempre en lo profesional.

A su viuda Cecilia, a su hija Victoria, a sus nietos, familiares, amigos y compañeros de trabajo les hacemos llegar nuestras más sentidas palabras de condolencias y a nuestro querido Rafael Sylva Moreno, una frase: “El tiempo, el que escribe siempre los finales perfectos” ha llegado físicamente para él, pero le seguiremos recordando en cada una de las historias que nos deja así como en cada sonrisa, cada palabra y cada apretón de manos que nos dio.

Paz a su alma.