Janucá, la fiesta de las luces

18/12/2017 | 08:45 am

Llegó diciembre, el mes de la navidad para los católicos, el mes de Janucá para los judíos. Los hebreos no celebran la navidad, sino Janucá, la fiesta de las luces, durante 8 días consecutivos, que comienzan a partir de este domingo.

La palabra hebrea Janucá significa “inauguración”. En el siglo 2 Antes de Cristo la época del Segundo Templo Sagrado, el régimen sirio-griego de Antíoco pretendió alejar a los judíos del judaísmo para asimilarlos a la cultura griega. Antíoco declaró ilegal la observancia del judaísmo – incluyendo la circuncisión, el Shabat y el estudio de Torá (el libro sagrado) – castigando al transgresor con pena de muerte. Esto comenzó a deteriorar la base de la vida judía y la práctica del judaísmo.

Cuando los griegos ordenaron a los judíos sacrificar un cerdo a un dios griego, ofrenda que resultaba una amenaza para la vida judía y un atentado contra su religion monoteista, unos pocos judíos valientes hicieron una revuelta y se enfrentaron contra miles de tropas armadas durante tres años. Los Macabeos tuvieron un éxito milagroso en contra de todos los pronósticos, y echaron de su tierra a los extranjeros.

Cuando regresaron a Jerusalém encontraron el Templo Sagrado en ruinas y profanado con ídolos. Los Macabeos lo limpiaron, y lo reinauguraron el 25 de Kislev, que según el calendario gregoriano cae generalmente en esta época.

Pero cuando llegó el momento de re-encender la Menorá, un candelabro que proporcionaba luz necesaria  dentro del templo para el estudio del libro sagrado, no tenían, sólo encontraron una vasija de aceite puro con una cantidad insuficiente para mantener la llama encendida por una semana. Aun así encendieron la Menorá, y fueron recompensados con un milagro: Esa pequeña vasija de aceite ardió por ocho días, el tiempo necesario para producir un nuevo suministro de aceite.

A partir de entonces, los judíos han observado Janucá, una festividad durante ocho días, en honor a esta victoria histórica y al milagro del aceite.

Cada noche se enciende la januquiyà, un candelabro de ocho brazos, más el shamash, la vela especial con que se prenden toda las velas, las cuales deben permanecer prendidas por lo menos media hora después del anochecer.

Foto cortesía- thedailymeal.com

La primera vela se coloca en el lado derecho y cada noche se va añadiendo una de derecha a izquierda, pero todas las noches se prenden de izquierda a derecha, después de la puesta al sol y antes de la medianoche.

Después de encender las velas se entonan canciones relativas a la fiesta. Se comen frituras como croquetas de papa o los tradicionales sufganiot, buñuelos rellanos, esto por la gran relevancia del aceite en la historia del milagro de Janucá.

Janucá no es una fiesta que se celebra en el plano más íntimo de una familia, tiene como  misión  proclamarle al mundo los milagros que D-os ha hecho por los seres humanos, por ello la la Janukiyá se enciente frente a una ventana para que todos puedan observarla como el recuerdo de un milagro.

En Israel y en numerosos países del mundo se encienden grandes candelabros en lugares publicos para difundir el milagro, proclamando así el triunfo de la libertad sobre la opresión y de la luz sobre la oscuridad.